lunes, 16 de marzo de 2015

José de la Rosa presenta "Gigoló. El amor tiene un precio"


Una versión moderna del cuento de La Bella durmiente, donde la protagonista despierta a la vida tras el beso del “príncipe”  

Su novio está de viaje, sus amigas ocupadas y María ha decidido hacerlo: contratar los servicios de un gigoló por una sola noche. Sin embargo aquella experiencia de sexo pagado con un desconocido (Allen) quizá sea más trascendente de lo que esperaba. 

Dos años después se encuentran de manera fortuita, cuando ella está a punto de casarse con el hombre de su vida. Así descubre que Allen lleva desde entonces buscándola, y también que una noche de sexo por 500 libras ha podido cambiar sus destinos para siempre. A partir de ahí, María deberá elegir si continúa su perfecta vida tal y como estaba planificada desde que era una niña o si se deja arrastrar por Allen, un hombre tan atractivo como peligroso, y de quien no puede salir nada bueno... ¿Será capaz María de evitar a Allen? ¿Podrá seguir con su vida tras reencontrarse? 

Porque no hay mayor traición que ser infiel a una misma, José de la Rosa nos muestra que es posible salirse del guión y empezar de nuevo. Una historia de amor sobre la belleza de las relaciones imperfectas.

Datos del Libro 

Título: Gigoló. El amor tiene un precio.
Autor: José de la Rosa
Género: Romance contemporáneo
Editorial: Titania
ISBN: 978-84-92916-84-9
Formato: Rústica 22,5 x 15 cm.
Fecha: 13 de febrero de 2015
Páginas: 288
Precio: 17 €

Blog de José de la Rosa


Presentación del 13 de febrero
José de la Rosa presentó este pasado mes de febrero, durante el RA, su nueva novela "Gigoló. El amor tiene un precio". Dicha obra ha sido la ganadora del primer premio Titania. El jurado, compuesto por profesionales especializados en literatura romántica, eligió esta historia como por unanimidad, entre el centenar que optaba a este galardón. 

Durante la presentación, que ya os cuento que fue muy divertida lo conocimos un poco mejor y, por ejemplo, nos contó la experiencia de ganar el premio Titania, de la gran emoción que tenía, hasta que se dio cuenta que no podía decírselo a nadie todavía, pues no era oficial aún. El autor también nos explicó que "Gigoló. El amor tiene un precio" es su novela más romántica hasta el momento y una anécdota muy divertida fue cuando dijo que él con frío no escribe, así que de octubre a marzo solo se documenta y en los meses más cálidos escribe la historia. 

Pero vamos a ver que más nos cuenta sobre esta novela... 

¿Por qué escribiste esta historia?

Ante todo quiero daros las gracias por darme la oportunidad de hablar de mi novela con vosotros y vuestras lectoras. Gracias, gracias, gracias.

Creo que cada novela tiene una razón de ser. GIGOLÓ, EL AMOR TIENE UN PRECIO surge a partir de una situación que acontece en mi entorno, y es una separación. No sé si os pasa a vosotras, pero cuando la gente que quieres sufre a causa del amor se genera rumor. En este caso me hizo pensar en el precio de amor. No el precio económico (ese es el guiño del título), sino en el precio emocional. Porque para que el amor funcione hay que amar al 100% y sin dejar de ser uno mismo. Esa fue la idea inicial y para materializarla cree al personaje de María, la protagonista, que tendrá que enfrentarse a una dura prueba. 

¿Qué nos vamos a encontrar al leer tu novela?

Vais a encontraros con una novela romántica (no erótica a pesar de que el título pueda despistar) donde los personajes tienen que aprender a amar siendo ellos mismos. Creo que es la novela más romántica, en el sentido puro del término, que he escrito hasta la fecha. Sentimiento y amor, eso encontrareis. 

¿No te parece arriesgado el tema de la infidelidad?

Depende de cómo se trate. Sin intentar compararme, por supuesto, pero puedo adivinar sin casi equivocarme que si preguntamos a las lectoras que leen esta entrevista por sus 10 novelas románticas favoritas incluirán “Forastera” de Diana Gabaldon. Esa novela también incluye una infidelidad pero la autora la trata con tal maestría que una lectora tipo de novela romántica no se siente ofendida. En GIGOLÓ, EL AMOR TIENE UN PRECIO por supuesto no se hace apología de la infidelidad. Es solo una circunstancia y creo que el lector, sin compartirlo, puede llegar a entenderlo.

¿A qué tipo de lectores va dirigida?

Escribo para cualquier lector que le guste la novela romántica. Las encuestas nos dicen que un 85% son mujeres.

¿Nos presentas a los personajes con lo mejor y peor de cada uno?

María es el eje central de la novela. Es una mujer que aparentemente lo tiene todo: un hombre perfecto con el que se casará en unos meses, buenos amigos, buen trabajo, un buen futuro… sin embargo. Allen, el protagonista masculino, es alguien de quien cualquiera no se fiaría, pero quizá cuando lo leas, te des cuenta de que prejuiciar a los demás no es lo más adecuado.

De María destaco que es una mujer de carne y hueso, que a veces amarás y otras odiarás, pero en todo caso es como muchos de nosotros. Alguien que se equivoca y toma decisiones erróneas en su vida.  Allen es alguien que tiene claro lo que quiere y ese algo tiene un nombre femenino. Aun así sabrá reconocer dónde quedan los límites.

¿Qué nos puedes contar de los secundarios? 

Para mí los secundarios son apasionantes porque mientras con los protagonistas intentas no sacar los pies del plato con los secundarios puedes permitirte lujos como escritor que te llevan a nuevos caminos. Creo que odiarás a Karen y amarás a “Las madres”. No te cuento más, pero hazme caso.

¿Cómo definirías la historia de amor de los protagonistas?

Intensa, hermosa y real.

Nos regalas una escena para abrir boca… 

—María —Volvió a llamarla Karen y ella se dio cuenta de que debía reaccionar antes de que alguien empezara a sospechar que algo no iba bien.

Sin mirarlo dejó la bandeja sobre la mesa y fue hasta donde su amiga la esperaba. La mayoría de los invitados ya estaban acomodándose aunque no veía a Edward por ningún lado. Hacía un momento estaba allí y ahora... Sintió cierto alivio. La conocía tan bien que sabía que su turbación no le hubiera pasado desapercibida.

Solo cuando estuvo junto a Karen se atrevió a mirar de nuevo a aquel hombre brevemente a los ojos para ver si él la había reconocido. En ese momento le pareció apreciar confusión y sorpresa, aunque no estaba segura. Fue tan breve que no supo qué opinar y a pesar de ser una mirada fugaz notó cómo su corazón se aceleraba  dando paso a un miedo irrefrenable.

Poco había cambiado en él en estos años. Quizá el cabello más corto y la barba más crecida. Por lo demás debía reconocer que seguía siendo el mismo tipo guapo y atractivo que una única vez recorrió su cuerpo palmo a palmo, pulgada a pulgada hasta hacerla estremecer de placer. Ahora sin embargo solo le provocaba miedo, pavor. Aquel hombre, si llegaba a identificarla, podía destruirla. Un solo comentario y toda su vida se desharía como un helado al sol.

—Éste es Allen —dijo su amiga sin percatarse del tsunami que se estaba formando dentro de ella—. No me digas que no es encantador. Elissa siempre nos sorprende con sus acompañantes.

María no sabía su nombre. En aquel encuentro ninguno de los dos lo había pronunciado. Tampoco se atrevía a mirarle a los ojos de nuevo. Alzó ligeramente la vista pero solo hasta donde él le tendía la mano. Era grande y fuerte, con la piel tostada por el sol. La estrechó de forma fugaz, como si quemara, sintiendo otra bocanada de pánico al recordar que aquellos largos dedos habían estado dentro de ella, en lo más íntimo, jugando y acariciando hasta arrancarle sensaciones nunca antes conocidas. Él se resistió un momento a dejar que su mano escapara, lo que hizo que María lo mirara a los ojos por segunda vez. Lo que vio la desarmó por completo: curiosidad y sorpresa. Ahora estaba segura y aterrorizada. Aquel hombre estaba preguntándose si no la había visto antes. María apartó los ojos al instante. Quizá ésta había sido la primera vez que se enfrentaba a aquellos iris azules directamente. Durante aquella lejana noche había evitado mirarlos. No quería recordar al tipo que la estaba arrastrando a una cama de hotel sin apenas hablar. Se sorprendió de su color. Los recordaba hermosos pero no tanto. Decían que el diablo era así, una mezcla de belleza y maldad. Había soñado muchas veces con aquel hombre que ahora tenía delante. Más de las que se atrevía a reconocer, y siempre habían sido sueños húmedos. Sueños en los que se le escapaba un gemido, apretaba los muslos y terminaba haciendo el amor con su prometido, asombrado y satisfecho de que su chica lo asaltara de aquella forma salvaje en mitad de la noche. El pánico y también la esperanza se debatían en su interior. Quizá ni la reconociera. Al fin y al cabo un hombre como aquel disfrutaría de una amplia cartera de clientas y ella solo había usado sus servicios en una única ocasión ya casi olvidada… Las palmas de las manos las tenía húmedas y notaba cómo las rodillas le temblaban. Nunca había sentido algo similar: una sensación de inseguridad, de desasosiego, de encontrarse ante un abismo y tener ya un pie en el aire.

—¿Ya te han presentado a mi prometida? —preguntó Edward apareciendo a su lado y tomándola por la cintura. Fue un gesto tierno y a la vez posesivo. Como una señal de que aquella mujer era suya, solo suya, y un tipo tan bien plantado como Allen no debía aspirar a nada con su chica.

—Intentaba hacerlo —dijo Karen tan envarada como se ponía cuando las cosas no salía como había planeado—. Y ella es María,  la prometida de nuestro homenajeado y una amiga inigualable. Se casan en unos meses y les estoy preparando la mejor boda que verá Londres en muchos años.

Allen los observó a ambos. Su mirada era fría, quizá distante, aunque a la vez no dejaba de ser agradable. ¿Se percibía un deje burlón en aquellos ojos o era como si no comprendiera qué estaba sucediendo a su alrededor? Había metido las manos en los bolsillos de los pantalones lo que podía ser una forma de controlarlas cuando no sabía qué hacer con ellas, o simplemente un gesto de suficiencia. Se humedeció los labios mientras se centraba en aquella chica tan bonita que le acababan de presentar, algo que escapó a la mirada de María, que en aquellos momentos estaba concentrada en la alfombra y rogaba porque todo terminara, porque una cena tan esperada como aquella acabara y aquel tipo desapareciera de su vista por siempre jamás.

—Encantado, María —Allen liberó una mano para rascarse la cabeza en un gesto fresco y encantador—. ¿No nos hemos visto antes? Tu cara me resulta familiar.

—No lo creo —respondió ella de forma más precipitada de lo que pretendía, asaltada de nuevo por el temor a ser reconocida. Aquella voz, aquel modo de tocarse… Si no salía de allí le entraría un ataque de ansiedad y entonces todo estaría perdido.

—María trabaja en el centro. Cerca de Leicester. Quizá os habéis cruzado…

—No lo creo —volvió a repetir María sin poder contener el pánico que la atenazaba—. ¿Por qué no nos sentamos? El rosbif terminará enfriándose.

—¿Te encuentras bien, cariño? — preguntó Edward apartándole un mechón desvaído de la frente—. Tienes las mejillas ardiendo.

Ella sonrió y le quitó importancia.

—Es el calor —dijo intentando separarse de Allen—. La chimenea debe de llevar demasiado tiempo encendida.

No esperó una respuesta y se dirigió a la mesa, donde ya estaban sentados todos los demás. Por suerte a Edward y a ella les habían guardado asientos en la cabecera mientras que Elissa había reservado una silla para su acompañante justo al otro lado del comedor. Eso al menos le permitiría no tener que conversar con él. Y sobre todo evitaría que le hiciera preguntas que no sabría contestar. Aquello era algo que jamás había esperado. Le habían garantizado discreción absoluta y ahora aquel tipo… Otro ramalazo de miedo azotó su espalda provocándole un escalofrío.

La cena se animó al instante. Edward era perfecto para eso. Lanzó un brindis por su prometida, por su residencia, por sus amigos y por casi cualquier cosa que se le ocurrió, lo que hizo que en muy poco tiempo el vino calentara los espíritus de los comensales y desatara las lenguas con risas y anécdotas entretenidas. De todos menos el de María, que no podía apartar de su cabeza que aquel tipo estaba allí, sentado junto a sus amigos, cerca de su prometido, y que sabía algo que de hacerse público…

Durante la cena aquella misma desazón la obligó a mirarlo un par de veces y en las dos sus ojos se cruzaron. No es que quisiera hacerlo, todo lo contrario. Pero su turbadora y amenazante presencia era tan poderosa que la llamaba sin palabras, como un maleficio. Como un perfume. Sí. Así lo definiría. Como un aroma maligno e impertinente, pero a la vez delicioso, que la obligaba a buscar su origen. La primera vez ella apartó la vista asustada, como si hubiera sido una casualidad, pero la segunda él le sonrió. María notó al instante que la sangre acudía a sus mejillas y que el tenedor temblaba en su mano. De nuevo aquella sensación de angustia, de ansiedad, de desprotección. No estaba segura de qué era lo que le pasaba. Si se debía al pavor a ser descubierta o simplemente al indudable magnetismo de aquel hombre. Solo deseaba salir. Marcharse de allí y olvidarse de una vez por todas de una locura que había cometido en el pasado y que podía salirle muy cara en el presente. Vio la ocasión cuando los comensales se levantaron de la mesa para tomar unas copas en el salón anexo.

Se entretuvo tanto como pudo, esperando a que todos salieran del comedor.

—Creo que voy a marcharme —le dijo a Edward ya en privado.

—¿Te encuentras bien? Me tienes preocupado. Apenas has comido.

Ella le quitó importancia e intentó sonreír, aunque le costó más de lo que esperaba.

—Abstemia primaveral —se excusó, acariciando el rostro de su prometido. Era un buen tipo y estaba segura de que quería pasar el resto de su vida con él. Cuando se descubrió pensando aquello se turbó aún más—. Ya sabes que siempre me pasa factura en esta época del año.

Él también sonrió. Llevaban tanto tiempo juntos que era capaz de interpretar cualquier gesto de su rostro, pero hoy no era así. La reacción de María lo tenía un poco desconcertado. «Cosas de mujeres», pensó.

—De acuerdo. Voy a por mi chaqueta y nos vamos.

—No —dijo ella reteniéndolo por el brazo—. Quédate tú. Karen no nos perdonaría que nos fuéramos los dos. Es su fiesta y sabes cómo se pone si algo no sale perfecto. A mí sabrá disculparme.

Él lo dudó aunque ella sabía que marcharse no era precisamente lo que Edward deseaba. Jamás desaprovechaba la ocasión de estar con sus amigos y pasarlo bien.

—¿Seguro?

María le dio un beso en los labios, cálido y ligero.

—Seguro. Despídeme de la troupe. Tomaré un taxi en la esquina.

Sin decir más se encaminó a la puerta. No podía estar ni un segundo más allí, cerca de aquel tipo tenebroso. Tampoco cerca de Edward. La conocía tan bien que no tardaría en darse cuenta de que algo andaba mal y no pararía hasta que se lo contara. El miedo a ser descubierta no había disminuido y era una sensación que la hacía sentir como una presa que percibe la presencia de su depredador. Ahora necesitaba estar sola antes de que aquella ansiedad se intensificara y el aire dejara de entrar en sus pulmones. Caminar y despejarse. Intentar poner tierra de por medio con aquel hombre que había aparecido de nuevo en su vida como una pesadilla.


¡¡Vaya escenaaa!! ainss quedamos intrigadísimasss ¡vaya momentazo de "Tierra Trágame"... Muchas gracias por pasarte por aquí José y contarnos un poco más de tu novela.

Bueno, pues ya conocemos un poco mejor a José de la Rosa y su novela "Gigoló. El amor tiene un precio" yo ya la tengo y en ahora, después de esta entrevista, tengo más ganas que nunca de leerla. Si no la tienes aún la puedes encontrar sin problemas en tu librería habitual o, por ejemplo, en la web de la editorial

En unos días pondré la reseña que ya está preparando Laura Caballero para Regálame Romántica y según me ha contado ¡¡le ha encantado!! así que no te la pierdas...


¡¡Feliz Lectura!!

9 comentarios:

  1. Gracias por la entrevista.
    Yo tuve la suerte de asistir a esa presentación del libro que fue un anticipo en el V RA y he de decir que escuchar al autor es un plus que te hace llegar hasta sus escritos.
    De la novela... pues no voy a desvelar nada, pero si diré que tenéis que leerla.
    Un saludo y de nuevo gracias por acercarnos un poco al autor.

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  2. La portada no me gusta mucho pero el libro tiene buena pinta, tomo nota.

    Saludos

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  3. A mi la portada tampoco me gusta nada, Neftis. Pero el libro si me llama la atención

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  4. He estado leyendo algunas críticas y parece que la historia es muy buena y que esta muy bien, yo ya lo tengo ahora tengo que encontrar el momento y ponerme con el ¡¡se me acumula la faenaaa!!
    A mi la portada no me desagrada, aunque podría ser mejor claro... besooo

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  5. muy buena entrevista yolanda... yo desde el RA que lo estoy buscando y no hay manera asi k al final m e lo a dejado una amiga y esta tarde empiezo con él. tiene muy buena pinta. asi k ya os contare

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  6. Yo lo he comprado En Amazon, ahora a buscarle un hueco. Ya nos iréis contando.

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  7. Hola, gracias por la entrevista! Mira por donde, hace poco que reseñé esta novela...

    Bueno, a lo que venía... Pasaba por aquí para ver si teníasi zona de intercambio, pero no la veo... Igualmente, os dejo el enlace de la mía por si os interesa alguna de las obras que allí tengo o por si tenéis alguno de los libros que ando a la caza (al pie de la entrada se encuentran):

    http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2015/03/libros-que-intercambio.html

    En fin, ya me diréis algo...

    Por cierto, me ha dicho mi editor que os hizo llegar mi obra, Sometida, para reseñar. Espero que os guste la misma, a pesar de que es algo fuerte, y que pronto tengáis la reseña lista... Avisarme cuando así sea, por favor!

    Saludos y buenas noches!

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    Respuestas
    1. D.C. no tengo zona de intercambio. En referencia a tu editorial, si me han mandado tu novela, a mí todavía no me ha llegado. Si es cierto que Gramnexo me mandó, hace ya un tiempo por eso, unas novelas para reseñar o sortear, pero hace bastante tiempo y la tuya no estaba. Si me la mandan la reseñaré cuando pueda (hay cola) y te aviso no te preocupes..
      Un saludoooo

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  8. Ya me lo estoy terminando y me esta gustando mucho, eso si kiero matar a Karen a la amiga y a veces a Edwan.. me a gustado como poco a poco la prota se siente mas fuerte y sale quien es ella y no se deja abasallar
    saludos noelia

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