jueves, 30 de marzo de 2017

Nieves Hidalgo nos presenta "A las ocho en el Thyssen"



¿Se puede publicitar una novela de zombis como romántica? 

Alex Vílchez, autor reconocido de novelas de suspense, lo ha hecho animado por su editora, bajo el seudónimo de Robert Cooper. Es cambiar de tercio, o no escribir, porque se encuentra en un bajón creativo. Y para sorpresa de todos, la novela rompe el techo de ventas, posicionándose en el número uno de romántica.

A Lucía, administradora de la web más visitada del género, casi le da un soponcio cuando se entera y lee la novela de zombis. Sube una crítica que hace que el libro baje quince puestos en un solo día, declarándole la guerra. Y Vílchez está dispuesto a presentar batalla, utilizando mil artimañas para fastidiar a la mujer que intenta hundirlo.

Casualidades de la vida, se encuentran en una cita a ciegas. Lucía y Alex se atraen de inmediato. Pero ¿qué puede pasar cuando ella se entere de que Alex no es otro que su odiado Robert Cooper? ¿Qué hará Vílchez al saber que Lucía es la administradora de la web que le ha fastidiado las ventas y le está dejando en ridículo? 


Con el sello digital Selección de B de Books, este próximo mes de abril, sale a la venta esta comedia romántica de mi querida Nieves Hidalgo "A las ocho en el Thyssen", la primera que publica de género contemporáneo, pues ella es conocida por sus fabulosas novelas históricas de las cuales, creo, ha tocado todos los subgéneros.

Si hay algo que caracteriza a esta autora, y por eso me gusta tanto, es su capacidad de trabajar los distintos subgéneros de forma magistral; piratas, highlanders, vikingos, regencia, jeques, paranormal, medieval e incluso el lejano oeste... todos fantásticos, por lo que cada libro suyo es como paladear un bombón distinto, que ya sabes que te va a gustar pero que esperas que te sorprenda. Y ahora también nos trae contemporánea... ¡Me encanta!

Aquí tenemos tu primera novela contemporánea… ¿Cómo te has sentido al cambiar a este género, siendo como eres una maestra de la histórica? ¿Cuál te gusta más o en cual estás más cómoda?

Mujer, gracias por lo de maestra, aunque no sea cierto. Contestando a tu pregunta, cuando la empecé ─a pesar de que la historia me encantaba─, no me veía. Me sentía como un ciclista al que pones a correr en una pista de motos. Pero poco a poco los personajes se fueron apoderando de mí ─como siempre digo, empezaron a ir por libre─, las conversaciones salían solas, las trastadas me divertían y he acabado por pasarlo divinamente escribiéndola. Eso sí, ahora ya tengo mono de otra histórica; me siento muy cómoda mientras me documento.

¿Qué nos vamos a encontrar al leer tu novela?

A una pareja más o menos normal. Alex es un encanto, pero con sus fallos, su pasado y sus demonios personales, con la necesidad de escribir algo, lo que sea. Lo malo es que lo que se decide a escribir rompe los esquemas de Lucía, una defensora a ultranza de la romántica. Y ahí se monta el jaleo.

¿Tenías claros todos los personajes desde el principio? ¿Alguno que no esperabas se “coló” en tu historias?

Una vez empecé a escribir la novela sí que tenía muy definidos a los personajes principales, al menos como yo quería que fueran, hasta que ellos mismos toman forma y se ponen a decidir y a discutir conmigo. Es una batalla que siempre pierdo. También había decidido ya a los secundarios, pero siempre surge alguno al que no esperabas dar vida. No se puede remediar que un personaje, o varios, se hagan un hueco en la novela.

¿Ha habido alguna escena que te haya sido difícil de escribir?

Ninguna. Eso sí, hice un epílogo y me insinuaron, me pidieron, ME EXIGIERON que hiciera otro, jajaja. No le gustó a nadie.

¿A qué tipo de lectores va dirigida?

Yo creo que ahora ya no se puede decir que a mujeres de tal y cual modo de pensar. Ahora los hombres también disfrutan con este tipo de novelas, sobre todo desde que existen los lectores de ebook. Me haría feliz poder llegar a cualquier persona que quiera pasar un ratito divertido leyendo.

Nos presentas a los personajes.  Lo mejor y peor de cada uno.

Empecemos por Alex: de buena familia, buen estudiante, escritor por convicción. Todo debería irle bien. Sin embargo, tiene fantasmas en su pasado que le atormentan. No cree en el amor y tampoco tiene intenciones de enamorarse. ¡Pobre iluso!

La otra parte es Lucía: es la administradora de una web con mucho éxito y sueña con poder acabar algún día la carrera de odontología que dejó a medias. También tiene sus fantasmas, por eso se refugia en la web. Ella, no tiene tiempo para enamorarse. ¡Otra ilusa!

¿Qué nos puedes contar de los secundarios?

Por un lado, están los amigos de Alex: Carlos y Lara, que son los causantes de la cita a ciegas.

Por otro, los amigos de Lucía: Maribel, dueña de una escuela de baile y Toshiro, su socio; Josechu y Asier, una pareja encantadora que vive en el piso de al lado, y doña Elvira, su otra vecina de planta y una viejecita con carácter.

Luego tenemos a Pepa, la editora de Alex, culpable directa de que se organice el follón con la novela de zombis. Y a Lorena, la correctora, la única que parece pensar con claridad.

Por último, está Miguel, el padre de Alex y Beatriz, su sirvienta. Salen pocos ambos, pero creo que sus escenas son muy emocionantes.

¿Cómo definirías la historia de amor de los protagonistas?


Directa, como son las cosas ahora, sin andarse con medias tintas. Aquí no estaba escribiendo un romance en el siglo XVI sino en el XXI y tanto hombres como mujeres saben lo que quieren. A la vez, creo que me ha salido una historia con ternura por el modo en que se conocen, por cómo se encuentran luego, por cómo se desarrolla todo entre ambos. Hasta que se enteran de quién es cada uno, todo va sobre ruedas. Luego, vienen las faenas al bando contrario, la repudia a las mentiras y el miedo a perder el amor que han descubierto.

Nos regalas una escena para abrir boca… 

Carros de Fuego, de Vangelis, sonando a todo trapo en el móvil, le hizo sobresaltarse.  Alargó la mano para tomarlo.
Pepa.
¡La que faltaba!
─Dime. —Seco, sin ganas de hablar y mucho menos de escuchar lo que su editora iba a decirle, porque sabía lo que iba a decirle.
─¿Cómo lo llevas, Alex?
─Bueno, pues aquí sigo, sobreviviendo —contestó, ciertamente sorprendido, creyendo que se interesaba por su estado de ánimo.  
─Me refiero a tu libro. 
─Ya me parecía a mí.
─Supongo que estarás a punto de acabar. Si pudieras enviarme el manuscrito a finales del mes que viene, mucho mejor. Ya sabes que ha de pasar por las manos de Lorena, tendrás que revisar las galeradas, hay que...
─Lo siento, pero no voy a enviarte ninguna novela, Pepa. Dejo de escribir.
Silencio.
─¿Me has oído?
Nada. No se la oía ni respirar.
Empezó a preguntarse si a su editora no le habría dado un jamacuco. ¡Leches! Lo cierto es que había sido muy brusco soltándole la noticia así, de sopetón, sin prepararla. Que Pepa estaba menopáusica perdida, vivía a golpe de abanico y los cabreos no le sentaban nada bien, se contracturaba de pies a cabeza cada vez que agarraba uno.
─Pepa. ¿Estás bien?
Silencio.
─¡¡Pepa!!
Al otro lado de la línea escuchó perfectamente el zigzag, zigzag, zigzag del abanico moviéndose dale que dale. Vale, al menos no podrían culparle de homicidio involuntario.
─¡¡¿¿Pero tú estás gilipollas o qué??!! ─Seguía viva, solo había que escucharla gritar como una posesa─. ¡Quiero esa novela a la de ya! ¿Me estás escuchando? No me vengas con que has estado ocupado o que te han hecho la puñeta y que no tienes ganas de escribir. Lo que sí tienes es un contrato firmado y por una buena cantidad de adelanto.  
─Si tuviera que comer con lo que me pagas por las novelas, listo iba —se quejó—. Lo lamento, pero no...
─Despierta, cariño.
Su tono había cambiado de repente, como por arte de ensalmo. Porque Pepa Soto podía gritar como una energúmena y, al segundo siguiente, convertirse en la gallina que cuida de sus polluelos. No, no era cosa hormonal por los cambios en su organismo, es que tenía mala leche, pero que muy mala leche y se subía por las paredes a la mínima, aunque también era un alma cándida que siempre intentaba ayudar a los que quería. Y a él, lo quería. Alex siempre había tenido su apoyo cuando lo necesitó, había sido su bastón desde que le entregó la primera novela, hacía ya de eso ocho años. Era, lo que se dice, su niño mimado.
─Alex, cielo, han pasado seis meses. Si sigues fastidiado por la ruptura, deja de darle vueltas a la cabeza, esa idiota de Vanesa no va a volver ni falta que te hace. Tonto serías tú si lo hace y le abres los brazos, estás mejor sin ella. Olvídala de una puñetera vez, sal y diviértete. Y escribe. Sé que no te digo nada nuevo, pero esa estúpida no era adecuada para ti. ¡Por Dios, si ni siquiera leía más que revistas de moda! 
─Sé lo que pensabas de ella, pero es que aún me duele. 
─No te engañes. Lo que te duele es tu amor propio pisoteado. Escribe y se te pasará.

¿Alguna curiosidad?

Salvo que he tenido que pasearme por la zona donde vive Lucía, para ambientarme, y tomarte una cervecita en la cafetería del Thyssen… Y justo allí me encontré con una persona a la que no veía desde hacía años.

Pues ha sido un placer conocer un poco más de esta nueva aventura, estamos deseando leerla... Además ya está disponible en Amazon y demás plataformas en digital.

Muchísimas gracias por querer saber un poquito más de esta historia. Y por tu trabajo, siempre estupendo, defendiendo la lectura. Un beso muy fuerte para ti y para las seguidoras del blog.

4 comentarios:

  1. Yolanda, un millón de gracias por la introducción a la entrevista.

    Siempre hablas maravillas de mí, haciendo que me sonroje. Eres un cielo.

    Me encanta el montaje que has hecho para la entrevista. Además de buena persona, un genio.

    Muchos besos para ti y para todas las que disfrutan de este pequeño reducto de ilusiones.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti, no digo más que verdades jajaja... me encanta tu buen hacer, tus novelas son siempre una delicia y me hacen disfrutar, estoy deseando leer esta nueva aventura que propones. Un beso enorme!!!

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  2. Me gusta mucho como escribe Nieves Hidalgo y este libro tiene muy buena pinta. Apuntado queda.

    Saludos

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  3. Paso volando por aquí ya queesta obra le tengo unas ganas tremndas no sabes cuanto así que regresaré para coentarte. Un saludo

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