lunes, 5 de febrero de 2018

Serie Cardinian de Johanna Lindsey ¡¡Fantabulosaaa!!


Adoro a Johanna Lindsey, es mi autora predilecta sin duda pues es con sus historias con las que me aficioné a la romántica y siempre es para mí una delicia leerla. 

Es una autora que tiene una cincuentena de novelas, siempre escribe históricas pero de distintos sub-generos; oeste, regencia, vikingos, medieval, highlanders... también tiene distintas series, la más conocida quizá son los famosos Malory, pero tiene otras muy destacables, buenísimas, y quizá no tan populares como esta de las que os hablo hoy; la bilogía Cardinian. No hagáis mucho caso de las portadas, son libros antiguos y la verdad, las portadas son horrorosas, pero las historias muy buenas, ojalá las reeditasen con portadas adecuadas a dichas novelas.

Bueno, os cuento un poco de qué van... aviso que pongo algunas escenas de los libros, si no eres de las que te gustan leer pequeños adelantos avisada quedas... pero no os preocupéis, no desvelo lo más importante, la relación de las parejas, solo la situación que tiene que afrontar.

Sinopsis:

Tanya, una hermosa y exótica joven, trabaja como sirvienta en una taberna de Mississippi. Allí llegará el príncipe Stefan Barany, el cual, junto a sus hombres, tratará de secuestrarla. Ella ignora su sangre real, no sabe que es la princesa Tatiana Janacek, nacida en una lejana región de Europa Oriental. El príncipe Stefan intenta devolverla al trono y casarse con ella. 


Esta serie está ambientada en 1835 en Cardinian, un país europeo... empieza con "Había una vez una princesa" en esos días el reino tiene un rey, Sandor, que está enfermo y a abdicado a favor de su hijo Stefan, este es llamado a la presencia de su padre que le encarga una importante misión. 

<< -Es mi último deseo, mí última voluntad si quieres, que cumplas con el compromiso asumido el día en que nació Tatiana Janacek. Su padre era nuestro rey y era su deseo y decretó que tú gobernaras como su esposo. Podría haber elegido entre las muchas casas reales de Europa, pero eligió a mi hijo. Fue un enorme honor... 
—Un honor que habría sido negado si hubiera nacido otro hijo Janacek. 
—¿Cuando los Stamboloff habían jurado eliminar a toda su familia? Y en pocos meses lo hicieron. Mataron a todos excepto a la niña que yo escondí fuera del país. Lo que me sorprende es que nadie nunca insinuara que yo tenía más que ganar que los Stamboloff. Con las muertes de los Janacek yo gané el trono. 
—Su feudo era legendario. Tú no participabas en él. 
—Sea como fuere, el último Stamboloff fue finalmente encontrado y eliminado. Después de mucho tiempo, la princesa puede sentirse segura de regresar a su tierra y sentarse en el trono que es suyo por derecho desde el nacimiento.
—Ella perdió ese derecho, padre. Nadie quería una reina joven, sobre todo si casi no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir a las balas de un asesino. Y aunque esté viva, tú fuiste declarado rey . Y si ahora llegara a regresar ya no tiene derecho de reclamar la corona. 
—Excepto a través de ti —Sandor le recordó suavemente—. Las circunstancias te han hecho rey en lugar de consorte. Ya no debes gobernar a través de ella. Pero ella pertenece a la verdadera familia real y tus hijos son los únicos que se pueden beneficiar. 
—Nuestra familia es tan real como... 
—Es cierto, pero en forma indirecta. Dios mío, once Janacek tuvieron que morir antes de que yo fuera el próximo en la línea al trono. ¡Once! La corona nunca debió ser mía. Tampoco la codiciaba, maldita como estaba. Pero fue mía y ahora es tuya y tú, mi hijo, eres el último eslabón de la línea real, tú y esa Janacek que logró sobrevivir. De modo que sea cual fuere la razón caprichosa que tienes en la cabeza para no quererla, la ignorarás y cumplirás mi último deseo. Irás a las Américas, donde la baronesa Tomilova la crió. La traerás a casa y te casarás con ella, con toda la pompa y circunstancia que merece una boda real. Y, si Dios quiere, yo viviré lo suficiente como para verla concretada.>>

La cuestión es que la baronesa que escapó con la niña murió al poco tiempo de llegar a América y esa niña fue "acogida" por la mujer de un tabernero del Mississippi, y es ahí donde Tania se cría sin tener la más mínima idea de ser una princesa. Ella solo sueña con su independencia, con ser su propia dueña y heredar la taberna tras la muerte de Dobbs, que está enfermo y le prometió que ella sería su heredera.. su sueño está apunto de cumplirse.

<<Dobbs la tentó por primera vez con la posesión de El Harén. Pero la promesa de que iba a dejarle la taberna a ella sólo fue eso, una promesa, hasta su enfermedad. Luego ella insistió en que él dejara sentada la promesa por escrito, en un papel precioso que tenía escondido debajo de una de las tablas del piso de su habitación. El Harén era todo suyo ahora y podía hacer lo que quisiera. Ciertamente que la extenuaba y le causaba un dolor de cabeza tras otro, pero representaba independencia, paz y total control. Al menos eso sucedería pronto. Tendría las cosas que nunca antes había tenido y que ahora anhelaba con pasión. Para hacerse de ellas, solo tenía que cuidar de Dobbs durante los días que le quedaban>>

Además Tania es una mujer muy bella y con la intención de desalentar a los parroquianos de la taberna usa el maquillaje para afear su aspecto.

<<...era una muchacha que no llamaba la atención, ya que había aprendido desde muy pequeña, a ocultar su delicadeza y sus rasgos de finura debajo de un aspecto de cierta severidad, monotonía y una extrema flacura que lograba con maquillaje de teatro y , por qué no, gracias a un cansancio real>>. 

Por otro lado, Stefan cumple con los deseos de su padre, mal que le pese, y parte con sus hombres de confianza; Lazar, Serge y su primo Vasili a América. Pero no están preparados para el coraje de Tania... primero, encontrar a la princesa es una odisea, cuando la descubren en la taberna creen que es prostituta y luego convencerla que ella es Tatiana Janacek, princesa y ¡¡su prometida!! es todavía peor... pero la princesa tiene una marca distintiva en su nalga...

<<—Estamos seguros de su identidad, señorita. La marca que le probará esta identidad tendría que estar en su parte posterior en la nalga izquierda. Sin duda será necesario un espejo para que pueda examinarla. Vaya y hágalo de inmediato pero hágalo con cuidado de modo que pueda regresar y describirnos la marca. 
—¿Y si no lo hago? 
—Tal vez se ofenda cuando seamos nosotros los que busquemos la marca, usted comprenderá, para poner fin a cualquier duda. 
Se estaba dando cuenta rápidamente de que ese hombre podía ser tan cruel como Vasili en sus comentarios. Tenía las mejillas encendidas. 
—Bastardo —siseó, pero lo único que hizo Stefan fue arquear una ceja demostrándole lo poco que le preocupaba que lo hubiera insultado... una vez más—. ¿Qué pasa si la marca está allí? 
—Entonces regresará con nosotros a Cardinia. 
—¿Dónde queda eso? 
—Es un pequeño país en Europa del Este. Es el lugar donde nació, Tatiana Janacek. 
Un nombre. ¿El suyo? Dios, esto se estaba volviendo real nuevamente. Sus esperanzas volvían a aumentar otra vez. 
—¿Por eso están aquí? 
—Sí.
—¿Entonces tengo una familia allí? ¿Los enviaron para encontrarme? 
—No —su tono se suavizó por el momento—. Lamentablemente, usted es la última de su linaje. 
Arriba y abajo. Así se movían sus esperanzas. ¿Por qué se dejaba seducir por las posibilidades? Muy bien, no había una familia. Pero si un nombre, una historia... si ellos estuvieran diciendo la verdad... y si ella tuviera la marca... 
—Si no me queda familia entonces ¿por qué se preocuparon en buscarme? 
—Esas preguntas no tiene ningún sentido, señorita, hasta que no nos demuestre a todos e incluso a usted misma que tiene la marca que asegura que es una Janacek. 
—No me importa lo inútiles que pueden encontrar mis preguntas. No me voy a mover hasta saber la verdadera razón por la que están aquí. 
Stefan se le acercó con un paso amenazador. Pero Tanya no se inmutó. 
—Por ninguna otra razón que para recogerla y llevarla... —le gruñó. 
—¿Por qué? 
—¡Para su boda! 
—¿Mi qué? 
—Va a casarse con el nuevo rey de Cardinia.>>

Pero igualmente ella cree que la quieren secuestrar para venderla y se niega a ir con ellos. La lucha será constante entre estos personajes, ellos la tienen que secuestrar y ella se les escapa varias veces, es tremenda... es muy divertido ver como estos dos se retan constantemente. Os recomiendo muchísimo esta novela, yo disfruté con las aventuras de esta pareja. Pronto pondré la reseña de ambos libros, estas son las típicas novelas que relees de vez en cuando y siempre, siempre las disfrutas como la primera vez...


El segundo libro de la serie es "Tú me perteneces" y en esta ocasión es la historia de Vasili, el primo de Stefan. El más guapo de los hombres, el casanova del grupo. Esta también me gustó muchísimo.

Sinopsis:

Rusia, 1836. No existía en el mundo un hombre capaz de domar a Alexandra Rubliov, una fogosa y bonita librepensadora que, con su resuelta negativa a casarse, había logrado frustrar a su desventurado padre. Por tal motivo éste produce un acuerdo olvidado hace tiempo... y despide a Alexandra afirmando falsamente que desde la infancia estaba prometida al apuesto e insufrible libertino a quien ahora ella debe acompañar a su tierra natal para contraer matrimonio.

Consternado al encontrarse de pronto comprometido, el conde Vasili Petroff tiene planeado repudiar a su indeseable prometida y comportarse generosamente, ignorante de que ella tiene la intención de seguir un camino similar. Pero la senda de la impostura está sembrada de piedras y sus vueltas inesperadas pueden conducirlos a un destino que no habían previsto: el territorio del amor apasionado.


Constantin Rubliov, el padre de Alexandra está desesperado, pues su independiente hija menor no quiere casarse, se cree enamorada de un diplomático inglés con el que mantiene correspondencia desde hace siete años, y solo se preocupa por sus "bebés" es decir, la crianza de sus espectaculares caballos. Está tan desesperado como para inventarse un compromiso...

<<–He conseguido esposo para Alexandra. 
(...) –¡No me digas que, a estas alturas, todavía crees poder insistir! Caramba, querido, bien sabes que no sirve de nada hablar con esta hija tuya. Es más terca que tú, por si no te has dado cuenta. Harías volar el techo con tus gritos y acabarías cediendo, como siempre. 
Él volvió a menear la cabeza, con más cara de angustia que nunca. Seguía muy enrojecido y sin mirarla a los ojos. Obviamente, se ahogaba en remordimientos. Ya con miedo, ella repitió la pregunta:  
– ¿Qué has hecho, hombre? 
Él bajó tanto la cabeza que su respuesta fue apenas audible:  
–He dejado a mi hija sin alternativa. 
Anna descartó la posibilidad con un gesto de la mano. 
–Siempre hay alternativas. 
–No, porque he involucrado el honor de la familia, lo único que ella no puede pasar por alto. Cuanto menos, ella creerá que está involucrado. 
– ¡Qué quieres decir! 
–Que he sacrificado mi propia honra, mi integridad, mis principios, la ética, la honestidad... – ¿Qué has hecho por Dios? 
(...) Se lo veía tan desgraciado, tan absolutamente angustiado por la culpa, que Anna lanzó una pequeña exclamación y le rodeo el cuello con los brazos. 
–No puede ser tan terrible –le susurró al oído, hazaña nada fácil, puesto que él la sobrepasaba en treinta centímetros–. Dímelo. 
–He arreglado un compromiso.>>

Algo parecido le pasa a la madre de Vasili, su hijo es un "bala perdida" y repele cualquier mención del matrimonio, es importante que se case pues debe continuar el linaje, pero no hay forma... hasta ahora...

<<–Bueno, madre, veamos: ¿qué es lo que te alegra de un modo tan repugnante? 
–Esta misma semana tendrás que partir hacia Rusia. 
– ¿Es eso lo que tanto te complace? 
Ella asintió; su sonrisa se había vuelto decididamente gozosa. 
–Sin duda, porque irás por tu novia. 
Vasili quedó petrificado; lo único que pudo responder a esa alarmante declaración fue:
–Yo no soy Stefan, madre. Él tuvo que ir por su prometida. Yo, gracias a Dios, no la tengo.
–Ahora, sí.>>

Sacando la carta del honor familiar a Vasili no le queda otra que ir en busca de su "prometida" para acompañarla a la capital, pero va con la intención de convencerla para que ella rompa el compromiso, lo malo es que ella pretende lo mismo, que sea él quién la rechace. Cuando Alex se entera se enfada muchísimo... y empieza a planear como deshacerse del incordio de prometido...

<<–No has hecho nada, Alexandra. Pero lo que vas a hacer es casarte, posiblemente dentro de pocos días. Tu prometido llegará en menos de dos horas. Te agradecería que lo recibieras con tus mejores... 
–No hace falta que digas más, papá. No sé que has prometido a ese hombre para que se case conmigo, pero puedes dárselo enseguida para que vuelva por donde ha venido. Mi posición no ha cambiado desde la última vez que tocamos el tema. 
No había levantado la voz; ni siquiera parecía fastidiada. Claro que aún no había captado en toda su importancia lo que él acababa de decir. Constantin no solía mentirle; ni siquiera recordaba haberlo hecho alguna vez. Y la perspectiva de hacerlo ahora le enrojeció las mejillas. Por suerte, ella lo interpretó como uno de tantos arrebatos coléricos. 
–Esto no tiene nada que ver con nuestra última discusión sobre el matrimonio –le dijo–. Se trata de un pacto matrimonial que Simeón Petroff y yo firmamos hace quince años, antes de su muerte. Es un contrato ineludible, Alexandra. Te compromete a casarte con el hijo de Simeón, el conde Vasili Petroff. 
Ella se puso de pie para inclinarse hacia el escritorio, tan enrojecida como su padre. No cabían dudas de que su rubor era de cólera. 
– ¡Dime que es mentira! 
(...) –Bien, ¿y cuándo te escribió? –quiso saber. 
Era la pregunta que él temía y que habría preferido no responder. Ahora toda la ira de Alexandra caería directamente sobre su cabeza, pues era imposible mentir: ella sabría la verdad por el conde Petroff. 
–No fue él quien escribió. 
– ¡Lo hiciste tú! 
–No me dejaste alternativa –objetó él, a la defensiva–. Tienes veinticinco años y sigues sin marido. Si hubieras hecho el menor esfuerzo por solucionar eso... 
– ¡No necesito marido! 
(...) No aceptaría por esposo a un perfecto desconocido. Los pactos matrimoniales eran arcaicos. El hecho de que su padre hubiera firmado uno en su nombre no era simplemente intolerable, sino escandaloso. Trató de moderar su tono, pero lo consiguió a duras penas.
–Cuando llegue ese hombre, suplícale todo lo que quieras, pero deshazte de él. Puedes regalarle a ‘Orgullo del Sultán’, para compensarlo por las molestias del viaje. 
Eso logró impresionarlo. 
– ¿Te desprenderías de tu mejor semental? 
– ¿Comienzas a entender que no quiero casarme con un extraño? –Contraatacó ella, aunque las palabras se le atascaban en la garganta. Había criado a Orgullo del Sultán desde que era un potrillo, y lo amaba con pasión. 
–Cuando lo conozcas dejará de ser un extraño, Alexandra. Por Dios, mujer, el hijo de Simeón es primo del rey Stefan de Cardinia. ¿No te das cuenta de que es un excelente partido? 
– ¿Se supone que eso debe importarme? 
Constantin se puso de pie para mirarla de frente por encima del escritorio. 
–Sí, y a mí me importa, desde luego. Además, estás ignorando deliberadamente el hecho de que un pacto matrimonial es tan sagrado como el casamiento mismo. Este fue firmado de buena fe, con las mejores intenciones; Simeón y yo hicimos un juramento. Y después de tantos años, hija mía, Vasili Petroff sigue soltero. Tú también estás soltera. A conciencia, ya no podemos seguir demorando las nupcias. 
– ¡Por lo menos, podrías pedirle que anulara ese maldito contrato! –exclamó ella. 
–Dale al menos una oportunidad. Viene para casarse contigo, honrando la palabra de su padre. ¿Qué menos puedes hacer tú? 
– ¡Honrar! –Balbuceó ella–. ¿Vas a convertir esto en una cuestión de honor?>>

Ninguno de los dos quiere ceder, por respetar el honor familiar, y ya nada más verse, empiezan con mal pie ¡como no! Además él tarda más de la cuenta en llegar a buscarla, pues ha retrasado todo lo posible el viaje, así que cuando llega por fin, el invierno está a las puertas y para no quedar atascados en las montañas hasta la primavera, se ven obligados a partir al día siguiente de la llegada de Vasili, pues él quiere que la boda sea en la capital. Además, durante el viaje, pretende desalentar a la novia para que cancele el compromiso... la cuestión es que ella desea lo mismo ¿quién ganará?

<<–Para responder a su pregunta, ahora me toca decirle que estoy de su lado. Yo tampoco tengo ningún deseo de casarme. Por lo tanto, si usted se digna informar a su padre de que no me acepta, mañana mismo podré ponerme en marcha sin llevarla conmigo. De ese modo no tendrá que pasarse la noche en vela por preparar el equipaje. 
– ¿Pretende que sea yo quien rompa el compromiso? 
–Claro que sí –replicó él, en tono de superioridad–. Las mujeres tienen fama de ser volubles. 
–Eso no lo sé. Pero en este caso existe una cuestión de honor y un juramento que tienen mucho peso para mí, por mucho que lo lamente. Por ende, tendrá que ser usted quien pase por voluble rechazando el contrato. Le agradecería que se encargara de eso antes de obligarme a malgastar el tiempo viajando hasta Cardinia. 
–Imposible –replicó él, sin poder disimular más su exasperación–. Haga el favor de decir a su padre que no me quiere. ¿Qué puede costarle eso? 
–Ya se lo he dicho, grandísimo tonto, y es obvio que no ha servido de nada. Pero también he dado mi palabra de casarme con usted... si no me rechazaba. –Alex suspiró. Enredarse en una pelea a gritos con ese hombre no serviría de nada. Se obligó a emplear un tono más razonable–. Escúcheme, conde Petroff: ya que estamos siendo sinceros y sabemos que ninguno de nosotros quiere casarse, ¿por qué no utiliza la excusa más obvia? Bastará con que diga a mi padre que yo no soy la esposa adecuada. 
–Excelente idea, aunque no me gusta mentir. Por desgracia, usted es baronesa y, por lo tanto, muy adecuada. El hecho de que yo no quiera casarme con usted ni con nadie no justifica que no respete los deseos de mi padre. Al menos, eso asegura mi madre. 
Ella le arrojó bien una mirada de disgusto. 
– ¿Y usted permite que su madre dirija su vida? 
Con eso logró herirlo. El conde bramó, enrojecido:  
– ¡Tal como usted permite que su padre dirija la suya! >>

Al final, la pareja y todo el séquito de Vasili, más los amigos cosacos de Alex, parten hacia Cardinia. Un mes de viaje donde les pasará de todo, y ya sabéis que dicen; del odio al amor... es un viaje muy entretenido, se odian, se incordian, se provocan, pero ninguno cede. Ella se comportará con los peores modales posibles para que él vea imposible un enlace... es muy divertido. Os lo recomiendo muchísimo.

<<–No, pienso fingir muchísimo –corrigió Alexandra, entusiasmándose con la idea–. Seguramente me ha tomado por una provinciana, pero me convertiré en la peor provinciana que haya encontrado en su vida. Seré grosera, vulgar, mal educada, un verdadero bochorno para él, hasta que se horrorice ante la sola idea de presentarme a sus parientes y amigos. No tardará en decirse que su mismo padre habría roto el compromiso si me hubiese conocido. 
–Eso parece divertido –sonrió la amiga. 
– ¿Me acompañas? 
– ¿Acaso pensabas dejarme aquí? 
Alexandra la abrazó, riendo. 
–Bastará una semana para que me envíe de regreso...>>

Estos libros solo están en tdas. de segunda mano, así los conseguí yo, gracias a la Paradeta Romántica, pero alguna vez los vi en alguna Re-Read también. Antes de conseguirlos en papel, ya los había leído en digital, son fabulosos, lástima que estén descatalogados porque es una de las mejores series de Johanna Lindsey. Si tenéis oportunidad, no os los perdáis ;)

5 comentarios:

  1. ¡Cuánto daño han hecho esas portadas el género!! Lo cierto es que sí, las ves y te dan ganas de salir corriendo hacia el otro lado, jaja !! Y, bueno, la verdad es que la opinión cambia al leer su sinopsis.
    De esta autora he leído algunos libros, pero me acabas de desanimar dando la cifra de historias que tiene publicadas. En fin, no creo que tenga la suerte de leerlas todas pero una de vez en cuando, es una fantástica idea.
    Gracias por la entrada.

    ResponderEliminar
  2. Hola!!
    Ese Fabio!!!!!!
    Admito que no está dentro de mis autoras favoritas, la he leído, sí, antes la publicaban mucho y como era de las pocas no tocaba más remedio pero sé perfectamente que muchas de sus novelas ahora no las disfrutaría, al menos las que publicaron antaño. De las últimas lo cierto es que no me he animado a leer ninguna
    Tengo que hacerlo, le echaré un vistazo a esta serie porque no me suena haberla leído
    Un besote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me pasa al revés, las antiguas me gustan más que las más modernas... esta bilogía Cardinian, la bilogía Medieval o la trilogía de vikingos, junto con los primeros de la dinastía Malory son mis preferidos...

      Eliminar
  3. Tienes muchisima razon, las portadas son horrorosas pero puede que los libros merezcan la pena.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los libros, si te gusta la histórica, son muy chulos...

      Eliminar

Dejad vuestros comentarios siempre con respeto y educación, no todos podemos tener la misma opinión. Todo comentario que sea irrespetuoso o contenga Spam será eliminado. Gracias ;)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...