La importancia de los Personajes Odiados
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Vivien Leigh en el papel
de Scarlett O'Hara |
Me es difícil comprender por qué algunas personas califican de "pésimo" un libro sólo porque han odiado al protagonista o algunos personajes del mismo. Sentir empatía o no por los personajes de una novela, aprobar o no las decisiones que toman, no tiene nada que ver con la calidad de la trama. Tenemos cientos de ejemplos de novelas brutales con protagonistas odiosos: Heathcliff (Cumbres Borrascosas), Emma Bovary (Madame Bovary) o la misma Scarlett O'Hara (Lo que el viento se llevó), y un laaaaaargo etcétera. Grandes obras protagonizadas por personas que, de existir en la vida real, merecerían un guantazo con la mano abierta. En toa la cara. Por estúpidos, arrogantes, petulantes y egoístas. Y sin embargo, sin ellos, esas novelas no serían lo que son. Porque remueven sentimientos en nosotros. Nos hacen llorar, reír, y sentir rabia. Son complejos, llenos de contradicciones, como buenos representantes de la especie a la que pertenecen.
No hay nada peor que encontrarse con un personaje plano, sin personalidad, por muy bien que te caiga. Un estereotipo con patas cuya descripción bien podría ser la de un muñeco fabricado en serie.
¡¡Que vivan los personajes Yin Yang, sí señor!! De esos que, aun tiempo después de haber leído su historia, no te los puedes sacar de la cabeza.